La Feria,

Un recorrido por la Noche Silletera

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Por Andrea Rendón

Entre música, tragos, baile y flores se vive esta tradición de la noche previa al Desfile de Silleteros.

El recorrido inicia a las 7 de la noche en el barrio Buenos Aires. Allí, un retén se encarga de hacer un filtro para saber qué personas pueden ingresar, para tener un aforo controlado en las fincas, únicamente están autorizados los carros y las chivas turísticas.

Tras una hora de recorrido, finalmente se llega a la vereda El plan, y se sigue derecho hasta llegar a la finca Alquería del silletero, un lugar que llama la atención por sus luces, música y ambiente de feria.

Para ingresar a este espacio no es necesario ningún un filtro, todas las personas pueden entrar para compartir con la familia Grajales, una de los pioneras de la tradición silletera de Santa Elena y que hoy, 70 años más tarde, se reúnen con todo aquel que quiera conocer y compartir un poco de su tradición y cultura.

Al llegar lo primero que se encuentran son cientos de flores esparcidas por el suelo porque ya la familia ha comenzado la preparación de las silletas y las que van cortando quedan en el piso, dejando un tapiz con distintas variedades de flores.

En un lugar especial de la finca están los Grajales, elaborando cuatro silletas que cargarán diferentes miembros de la familia y entre todos las estaban armando.

Para empezar este proceso es indispensable una base de madera, a la que le pegan ramas y palos que sirven como soporte para que las flores se adhieran, después comienzan a elegir las que llevarán, entre más de 50 opciones que están depositadas en diferentes baldes que se van llenando cada cierto tiempo.

Las comienzan a pegar en las silletas, hasta que empiezan a tomar forma, pero no es un proceso rápido, dependiendo del tamaño esto puede tardar mínimo dos horas o durar toda la noche. Mientras todo este ritual va sucediendo, alrededor de la familia hay personas animándolos, tomándoles fotos y haciéndoles preguntas sobre las silletas, que ellos responden con una sonrisa en la cara.

“Para nosotros este momento es muy emocionante porque es un legado que pasa de generación en generación y poder estar aquí en familia, juntos, de nuevo, después de un año en el que no pudimos salir a desfilar, es muy emocionante y esperamos ganar este año”, comenta Simón Grajales Salazar, de 16 años y uno de los más jóvenes de la familia, mientras selecciona las flores que portará. 

El ambiente es animado, las personas bailan y toman mientras miran el proceso de elaboración, esto, sin importar que el clima es realmente frío.

Para Claudia Alejandra Muñoz, este no es un impedimento para disfrutar de la noche, “esta es una tradición a la que asisto cada año porque me gusta ver cómo arman las silletas, que la gente sea tan amable y después, verlas ya exhibidas, es todo un espectáculo”, comenta envuelta en una cobija.

Juan Camilo Grajales, se encuentra pensando en el diseño que llevará su silleta tradicional, esta fue la que comenzó con la tradición de los silleteros porque tiene una característica especial y es que las flores no se cortan, sino que en sus mismos ramos se ponen sobre las estructuras. Esto se hacía originalmente para transportar las flores hasta Medellín, y años más tarde fueron las que comenzaron con la tradición insignia de la Feria de las Flores y por eso, esta categoría es una de las más importantes dentro de la premiación. Incluso, como van con sus tallos, cargarlas requiere un gran esfuerzo. Por ejemplo, la que se encuentra elaborando Juan Camilo, dice él, que puede llegar a pesar entre 70 y 80 kilos, un peso que portará durante todo el desfile con una sonrisa en su rostro.

“Vivir esta noche es todo un plan porque me entretengo con mi familia mientras voy ideando el diseño que llevará mi silleta. Me siento emocionado por desfilar mañana porque a pesar de que el contacto con el público será muy poco, volver a estar reunido con todos los silleteros es algo muy positivo”, explica.

Se refiere a que este año el Desfile de Silleteros se realiza en el Estadio Atanasio Girardot, con un aforo controlado de personas y después de finalizar, saldrán en caravana mostrando sus silletas y compartiendo un poco más con la gente, a diferencia de los años anteriores que recorrían una parte de la ciudad a pie y con sus silletas a la espalda, mientras el público los animaba durante todo el recorrido.

Cerca a la casa de los Grajales se encuentra un restaurante, mientras las personas comparten, allí Edison Hernández prepara su silleta monumental, que mide alrededor de 2 metros y cuenta con más de 50 variedades de flores, entre las que se destacan la estrella de belén, rosas, claveles, girasoles, tul de novia, astromelias y rudas, entre otras, que se cultivan en Santa Elena. Edison, lleva alrededor de diez horas trabajando en ella y aún no termina, sigue puliendo detalles para que quede lo más perfecta posible para que los jueces la evalúen antes de empezar a desfilar en el estadio.

“Estoy contento de que la ciudad pueda ver lo mejor que tiene Santa Elena y lo que tenemos para ofrecerles, me gustaría más que estuviéramos en las calles, pero el hecho de poder estar nuevamente desfilando, ya es una ganancia”, cuenta emocionado.

“Me voy para Medellín a la Feria de las Flores, me voy a encontrar allí, mis querencias, mis amores”, es el estribillo que se escucha un poco más lejos. La música proviene de un tramo más adelante, donde la calle se encuentra cerrada por completo y con alrededor de unas 100 personas bailando, mientras que un DJ deja sonar reggaeton, vallenato y música decembrina. Todos bailan y beben para calmar el frío de la madrugada. Mientras tanto en la casa de los Grajales la música ha dejado de sonar y la comida y el trago ya se agotaron, pero ellos ultiman los detalles de las silletas.

Fidel Grajales, el abuelo de la casa y quien lleva más de 40 años dedicado a la tradición silletera, cuenta que han recibido diferentes reconocimientos, menciona que su padre fue ganador cuando no existía la feria como se conoce hoy en día, porque antes solo se contaba con una exposición de flores; en 2018 fueron los ganadores absolutos y este año esperan repetir.

Y entre tapetes de flores, silletas armadas y silleteros que esperan con ansias su momento para desfilar en el estadio finaliza la noche silletera y con ella, la ilusión de llevarse a casa el tan anhelado título y esperar de nuevo un año para poder revivir esta tradición.

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