La Feria,

Trova y rap, dos expresiones poéticas improvisadas

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La cotidianidad de Antioquia y Medellín ha sido narrada por trovadores y raperos, que aunque parezcan diferentes tienen encuentros que los unen.

Improvisación, tradición oral y el narrar de pueblo en pueblo los acontecimientos son los elementos claves para conocer los inicios de la trova, una forma de contar tan antigua como la lengua castellana. De hecho, su expansión ha sido paralela. Los españoles la trajeron a América, y en cada país latinoamericano se pueden encontrar expresiones similares.

“Las culturas negras también tenían procesos de improvisar poesía, y además la hacían cantada y bailada.  Y cuando vemos que África nos lega esto, más Europa por medio de la Península Ibérica se van juntando aquí con culturas indígenas que también improvisaban y cantaban, para consolidar lo que conocemos hoy como trova antioqueña", dice Alejandro Tobón, investigador del Grupo Músicas Regionales de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia. 

A esto se suman elementos como la arriería, las montañas agrestes y las dinámicas de movilidad que caracterizan al departamento que permitió que la trova tuviera los elementos que tiene. 

“Y cuando llega a una dinámica de ciudad, se toma como uno de los parámetros que más nos identifica como cultura particular, y por eso tiene ese arraigo y esa forma tan fuerte”, afirma Tobón. 

El rap, por otro lado, es más reciente. Nace en Nueva York en los años 70, por lo que en esencia es urbano, anglosajón y tiene una influencia de música norteamericana y de la cultura afroamericana. Y al final es una mezcla de música, poesía, jerga e improvisación. 

“Hace parte de uno de los cuatro elementos del hip-hop: break dance, graffiti, Dj´s y rap.  Pero incluso en los últimos años se consolidó de una manera impresionante que ha desbordado incluso al mismo hip-hop, y es una cultura se encuentra en cualquier parte”, declara León Felipe Duque, investigador del Grupo Músicas Regionales de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.  

En Medellín, esta expresión urbana se arraigó con culturas y figuras locales contestarias, que la utilizaron para expresar la cotidianidad de la ciudad con las historias de desigualdades y marginación de los barrios. 

“La estética del rapero es muy universal, hay una unidad que se pueden evidenciar en diferentes lugares pero si vamos a las letras y a la musicalidad encontramos esas particularidades. En las letras de Alcolirykoz, por ejemplo, hay dichos cotidianos de la juventud y dichos tradicionales, así como la localidad de comunas como Aranjuez, pero por muy universal que sea el movimiento en cada contexto hay particularidades”, señala Duque. 

¿Qué los une?

Ambas son poesía improvisada, cantada y que cuentan la cotidianidad. Hacen crítica social, pero la trova desde las particularidades del ser paisa y el rap desde el joven urbano popular. 

Para Tobón, aunque parezcan dicotómicas tienen la misma esencia, e incluso dice, “me atrevo a hacer una hipótesis, el rap tiene tanta acogida, especialmente en Medellín, porque en nuestra construcción de identidad colectiva  inconsciente, el proceso de improvisación poética hace parte de esa realidad, está ahí, entonces llega otra forma de hacerlo y conecta perfectamente”. 

El enfrentamiento también es otra de sus semejanzas, un trovador que desafía a otro y un rapero que se confronta con otro rapero para espectáculo y entretenimiento de un público. 

“De hecho el encuentro entre la trova y el rap ha sido muy urbano, la primera vez que yo vi un ejercicio de estos, fue en el 2010. Y se consolidó en el 2013 o 2014 con una exploración que empieza a hacer el músico y trovador Leonardo Jímenez con Fly, artista del hip-hop, y hacen varios ejercicios, uno de ellos en el Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín", cuenta Duque. 

Y tal vez una de sus  grandes similitudes, es la ciudad en la que se unen. Medellín como escenario de la trova y el rap, donde ambas expresiones narran la vida de sus habitantes con las particularidades de cada género. 

“Hay un encuentro entre mundos que aparentemente están muy lejanos, pero que realmente se constituyen en una ciudad como la de nosotros que es muy cosmopolita pero al mismo tiempo es una suma de distintas identidades rurales y urbanas”, apunta Alejandro Tobón.

Medellín es como una cultura viva que absorbe y capta todo lo que está pasando y construye sobre eso, en la que no solo la trova y el rap, sino el rock y el reguetón demuestran la riqueza de la ciudad para contarse y reinventarse.

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