La Feria,

Sonrientes desfilaron con flores a cuestas

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Ángel Orrego Arenas
angelor@elcolombiano.com.co

Este año fueron 550 los silleteros que caminaron en las calles de Medellín durante el mayor evento de la Feria.

Desde temprano hizo calor. Eran las 8:00 a.m. cuando ya los primeros visitantes se congregaban expectantes en las inmediaciones del puente de Guayaquil, sobre la avenida Regional, en el Centro de Medellín.

Gradas de hierro estaban dispuestas para los que compraron boleta y se sentaron a esperar. Otros, que lo vieron desde las calles, cogieron puesto desde temprano y se estrecharon junto a las rejas metálicas que dividían la vía.

Con las horas se fue consolidando la multitud, que al final, según cifras de la Alcaldía de Medellín, ascendió a cerca de 800.000 espectadores.

Todos esperando el tradicional Desfile de Silleteros de la Feria de las Flores, evento que en 1957 dio vida a la celebración paisa y que en la soleada tarde de ayer despidió su edición número 62.

El aroma de las flores, como cada año, volvió a inundar ambos carriles de la avenida donde se exponían las silletas participantes mientras llegaba la hora del Desfile, programado para las 2:00 p.m.

Sin embargo, al medio día los ríos de gente ya invadían puentes, aceras y zonas verdes, y se aglomeraban a lo largo de los 2,5 kilómetros que tuvo el recorrido.

Unos sobre otros, como montañas humanas, cada quien buscando el mejor sitio para sacar una foto o simplemente lograr avistar la belleza natural de las silletas.

Había anhelado venir a la Feria de las Flores, más que nada a ver los silleteros, y hoy pude llegar”, expresó Ana Ledesma, vallecaucana residente en Medellín desde hace tres años, pero que solo hasta ayer pudo cumplir su deseo.

No importaron sus inconvenientes de movilidad, porque camina apoyada en un bastón, ni el calor ni el gentío. Desde las 8:30 a.m., dijo, llegó para presenciar el desfile.

Ya en la tarde, previo a la salida, las masas recitaban la frase “cuando pasa un silletero es Antioquia la que pasa”, mientras de fondo sonaba por los altoparlantes “Me voy para Medellín”, del Combo de Las Estrellas.

Sudorosos, los organizadores daban la pauta a los grupos de danza, malabaristas, carrozas y autos clásicos que se intercalaron con los grupos de silleteros para convertir aquella caminata en una fiesta real.

El campeón presidió

Cuando llegó la hora, partió el desfile con el ganador Absoluto a la cabeza. Una silleta Monumental con cerca de 120 variedades florales bastó para que Juan Ernesto Ortiz brincara de la emoción cuando fue anunciada la decisión de los jueces, que lo coronaba como el silletero más distinguido de la Feria 2019.

Lágrimas de felicidad brotaron de sus ojos, que brillaron contentos reflejando toda la nobleza campesina en ellos contenida.

Luego, visiblemente emocionado y con las cargaderas de cabuya sujetando la pesada estructura a su espalda, dio los primeros pasos y guió la dirección de la caravana.

Agitó las manos, hizo giros con su silleta y saludó sonriente a todo el que pudo. Minutos antes, cuando ganó el premio, dijo“empecé ayer desde muy temprano y trabajé hasta muy tarde elaborando cuatro silletas: para mi esposa, mis dos hijos y la mía. Pero hay que echar pa’lante”.

Tras él, todos sus compañeros silleteros presentaron el espectáculo que tantos se reunieron a ver.

A paso lento transcurrió el desfile, que según datos de la Secretaría de Cultura, tuvo una extensión de 4 kilómetros; casi el doble de la distancia a recorrer. Es decir, cuando Ortiz arribó al Palacio de Exposiciones (punto de llegada), aún el último segmento del Desfile no había iniciado su trayecto.

El día de Samuel

Aunque tuvo que madrugar a las 3:00 a.m., Samuel Morales Henao se levantó contento. Y no solo porque iba a ser su primera vez desfilando en la Feria de las Flores, sino porque además era su cumpleaños.

A 11 primaveras llegó este niño de Santa Elena que festejó exhibiendo las flores de su silleta tradicional. También estrenó traje típico y se inició oficialmente en el quéhacer tradicional, ese mismo que le inculcaron su abuela y un tío, que también desfilaron.

Mi familia me decía que mi silleta estaba tan bonita que tal vez gane premio, pero yo no espero ganar porque vine de invitado y los invitados nunca ganan”, dijo el niño, acotando luego que el otro año sí concursará y espera recibir el mejor regalo de cumpleaños: ganar un premio con su silleta.

Yo estudio aquí en Medellín y soy el único niño silletero de mi colegio. Mis compañeros me dicen que se sienten muy orgullosos”, comentó.

Con gran tranquilidad pasó la mañana. Se acostó en la hierba, jugó en su celular y le echó un poquito de agua a la silleta. Ya después de medio día se perdió entre los otros niños de la categoría infantil (de 7 a 12 años), que fueron 80, y se escondió a lo lejos aplaudido por la multitud.

Samuel Morales Henao, niño silletero de Santa Elena
 Samuel Morales Henao, niño silletero de Santa Elena

 

La que siempre estuvo

Unos 550 silleteros del corregimiento de Santa Elena desfilaron esta vez por el pavimento caliente de Medellín.

La mayoría han dedicado su vida a la tradición, por lo que cuentan años participando en múltiples ocasiones del desfile, pero muy pocos como Encarnación Atehortúa, quien a sus 88 años no ha faltado en ninguna edición desde que se creó la Feria.

El de ayer fue el primer Desfile de Silleteros de la historia en el cual Encarnación no llevó a cuestas una silleta. Hasta el año pasado lo recorrió a pie y acompañada de su esposo, que tampoco estuvo presente porque su vida se apagó.

Y junto a él también se fueron las fuerzas de Encarnación, quien se jubiló de silletera porque su cuerpo ya no resistiría el peso de las flores.

Esta vez hizo parte del recorrido pero desde un automóvil clásico que fue de los primeros en arrancar, acompañada de su hijo Ovidio Londoño y de una canasta con girasoles, rosas y claveles que todavía cultiva en su finca.

Me siento dichosa. Yo desde que tenga alientos estoy desfilando”, comentó sonriente desde la banca del vehículo que la transportó.

En la hierba se acostaban a descansar los silleteros durante la mañana.
En la hierba se acostaban a descansar los silleteros durante la mañana.

 

Balance

Al final de la jornada, quienes cerraron el Desfile fueron los colaboradores de la empresa de aseo Emvarias. Solo quedaron polvo y pétalos en el suelo, que fueron retirados con prontitud a medida que avanzaba el recorrido.

Camiones y personal se dedicaron a dejar limpios los espacios, y aunque el sol continuaba radiante, llovieron aplausos de los espectadores que empezaban a despejar las vías en reconocimiento a una labor tan noble.

Así se despidió el Desfile de Silleteros y se cerró el último día de Feria, que de acuerdo con Federico Gutiérrez, alcalde Medellín, dejó un resultado positivo.

Muy buen balance, cada vez mejor comportamiento de la gente. Una feria para la familia, muy bien consolidada y que nos recuerda de dónde venimos, pero más importante, para dónde vamos”, opinó.

El mandatario además resaltó aspectos como los 40 nuevos niños que se incluyeron en la categoría infantil y el aumento en un 70 % de los ingresos para la Corporación de Silleteros de Santa Elena.

Culminó una fiesta que desde ya cultiva la semilla para el año entrante.

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