En Los Barrios,

Que no se le vuelvan a morir sus flores

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

“Me encantan las plantas de flor, pero todas se me mueren”. Esa frase es común escucharla, ¿verdad? Lo cierto es que hay tantas especies como personalidades y seguramente es porque han elegido la incorrecta.

Y es que sentir la culpa de haber “matado” una planta ha alejado a más de uno de la goma de los jardines. Eso sí que lo tiene claro Juliana Betancur, una diseñadora industrial que luego de un viaje a Australia se trazó una meta clara: convertirse en la mejor jardinera.

Para lograrlo asistió a algunos cursos básicos en Eafit y el Museo El Castillo. Pero se encarretó tanto que hizo una maestría en Diseño del Paisaje en la UPB y creó su propia empresa.

Se dedicó de lleno a asesorar y diseñar jardines. “Todo lo hago desde el computador. Pero antes me gusta escuchar lo que el cliente quiere y unirlo con el tipo de flores y el espacio en el que se va a trabajar (porque hay que tener en cuenta las condiciones de luz, tierra y cuidado). Después realizo fotomontajes e infografías para que vean cómo va a quedar. Luego de la aprobación, manos a la obra”.

Su misión precisamente es evitar la frustración de la gente que se considera incapaz hasta de mantener un cactus vivo. Y aunque muchos la buscan preguntándole sobre sus plantas de interior favoritas, ella primero les hace una aclaración: “Las plantas de interior se dividen en 2 grupos: las perennes (que duran muchos años y florecen por algunas temporadas, como las orquídeas o los anturios) y las anuales (que tienen un ciclo de vida más corto, pero su floración es intensa y prolongada, como los kalanchoes, las gerberas, las violetas de los alpes, los pensamientos o las petunias).

Plantas anuales de interior: su riego depende de la especie, sin embargo, por lo general son plantas que necesitan bastante agua y aguantan más sol que las perennes, por lo que es bueno regarlas en la noche y dejarlas en una ventana o balcón hasta las 10:00 a. m.

Anturios: prefieren los riegos 2 veces por semana, pues necesitan suficiente humedad, ya que son plantas que proceden de la selva tropical colombiana. El sol directo puede quemarles las hojas, pero si no cuentan con las suficientes horas de luz, no darán muchas flores.

Según la experta, tener en cuenta ese criterio, además de la estética y el espacio, es fundamental a la hora de elegir algún tipo de planta, así como también lo es la cantidad de tiempo que se dispone para el mantenimiento y el cuidado.

“Es importante aportarles todos los nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, boro, calcio, manganeso, magnesio). Esto debe hacerse cada 3 o 4 meses con un abono preferiblemente orgánico (puede ser el compost que se hace en casa), pues este evita que el suelo se llene de sales y la mata se deteriore”.

De acuerdo con Juliana, es necesario investigar sobre la especie que se eligió, pues uno de los mayores pecados es la desinformación. “Normalmente las plantas de interior presentan exceso de agua, porque no hay vientos constantes y la planta permanece húmeda por más tiempo, además, aunque esté adentro, necesita buena cantidad de luz, inclusive les puede dar un poquito de sol en la mañana, ya que si no lo recibe permanece viva, pero no florece”.


Bromelias:
ideales para personas que no cuentan con mucho tiempo libre. Su riego es cada 8 días (no se les moja el sustrato ni el centro, sino las hojas), les encanta los espacios luminosos, pero con luz indirecta. Duran 3 o 6 meses y se le pueden sacar hijos y sembrarlos.


Orquídeas:
las phalaenopsis son, entre esta familia de plantas, de las menos exigentes en cuidados. Se riegan 1 o 2 veces por semana y no les gusta el sol directo. Prefieren los abonos de lenta liberación y tener las raíces sueltas porque necesitan aireación. Tienen 2 floraciones al año.

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