La Feria, Personajes

Orquesta Filarmónica Emberá Chamí, la música como medicina

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Por Andrés Felipe Uribe

La noche étnica de la Feria de las Flores será el primer evento oficial de la orquesta, en el que participarán la mayoría de sus miembros y en el que serán los protagonistas.

Desde el 2017 la Fundación Música para la paz y Pasión y Corazón han trabajado de la mano con la comunidad indígena emberá chamí en el municipio de Valparaíso, en el suroeste antioqueño. Las clases de música con profesores de la Filarmónica Metropolitana han acompañado los procesos de acercamiento a este pueblo ancestral. 

Alejandro Vásquez, director de orquesta, luego de un año de trabajo en territorio gestó la idea de la primera orquesta indígena en el país, y al lado de la comunidad ha estado liderando este proyecto. Conversamos con él para conocer más sobre ella y su presentación esta noche en Plaza Gardel. 

En el imaginario que tradicionalmente se tiene de las comunidades indígenas se relacionan con ciertos instrumentos, pero ustedes trabajan con instrumentos occidentales como el violín. ¿Cómo ha sido ese encuentro de la comunidad con ellos?
A.V.: En esta comunidad, ni en ninguna, pretendemos colonizar. Para nosotros, desde Pasión y Corazón, la palabra filarmónica, desde su raíz griega, significa amante de la música o apasionados por la música y en ese sentido hacemos orquestas. Ha sido un caminar juntos, les llevamos nuestros instrumentos, pero también utilizamos los de ellos. Los Emberá Chamí han sido un poco nómadas, entonces desde hace tres décadas están asentados en Valparaíso, por lo que también están en pro de rescatar su cultura ancestral. Con esta orquesta mezclamos las dos culturas, incluimos instrumentos de percusión tradicional, sus quenas, cascabeles, tambores. Lo que estamos haciendo es hacer la diferencia. 

Entre esa mezcla de instrumentos tradicionales y occidentales. ¿Cómo se expresa la comunidad a través de la orquesta?
A.V.: Lo que hacemos también es un rescate de su música, y lo que ellos nos quieran mostrar. Nada es impuesto, siempre un conversar, debatir, qué quieren y no quieren, qué les gusta y qué no les gusta. Partiendo de ese respeto, lo que ellos han querido es que nosotros conozcamos más de su cultura, su música-medicina y sus cuentos de origen. Para tocar un instrumento hay una metodología, técnicamente se enseña de la misma manera, pero el repertorio en su gran mayoría está basado en sus cuentos, composiciones de historias que les han narrado sus antepasados o canciones que utilizan en sus ceremonias. 

¿Cómo ha sido ese proceso de conversar y llegar a puntos comunes?
A.V.: Personalmente ha sido muy bonito, tanto para mí como fundador de la orquesta como para los profesores que son músicos de aquí de Medellín, jóvenes que pertenecen a la Filarmónica Metropolitana. Sus letras siempre son un llamado a cuidar la madre tierra, respetar el agua, el aire, los animales y sobre todo algo que nos ha impactado mucho, es que usan la música como medicina. Las canciones son como repetitivas, pero porque son una especie de mantra, para ellos la música cura. Ha sido muy bonito poder ver la música en ese sentido. 

¿Y ese acercamiento de la música como cura? ¿En qué procesos se da?
A.V.: Yo he tenido la oportunidad de ser invitado por ellos para ceremonias privadas, o sea de la misma comunidad. Me tienen el suficiente aprecio y confianza para invitarme. Y es algo muy bello ver sus tradiciones, cantos y danzas. Ver cómo limpian la mente, limpian el cuerpo. Muchas de esas melodías y letras son las que estamos en proceso de transformar en música sinfónica, y los niños no solamente están muy contentos de ver a sus mayores haciendo esas músicas en sus ceremonias, sino que ellos también las van a poder empezar a tocarlas y mostrarlas al mundo. 

En el proyecto también hay un trasfondo de paz, ¿cómo cree que la música puede traer paz a comunidades que han sido tan olvidadas y violentadas?
A.V.:  Para nosotros la orquesta es el símil de la sociedad, donde se conjugan varias personas de diferentes pensamientos y se unen en pro de contar una obra. Lo que hacemos con la construcción de orquesta no es algo solo artístico, sino social, que ayuda a la construcción de paz. Nosotros usamos la música como herramienta de transformación porque la práctica orquestal colectiva nos lleva primero, entre la misma sociedad, a respetarnos y conocernos.

En el país ustedes son pioneros en orquestas indígenas, ¿cómo ha sido el recibimiento del público y cuáles han sido los principales retos?
A.V.: La noticia en su mayoría fue chévere, la gente se alegró mucho. No falta el que piense, que estamos improvisando o colonizando, pero para nada. Pero también hace falta mucho apoyo, debemos trasladarnos hasta Valparaíso, son cuatro horas de viaje, más alimentación, compra de instrumentos. La mayoría de ellos han sido donados por mí en una recopilación  de otros proyectos, por lo que es importante que se sumen entidades públicas y privadas y personas del común. 

Y para los asistentes al concierto, ¿qué repertorio van a tocar en el evento y qué se puede esperar?
A.V.: Este es el primer evento oficial. Ellos han estado en otros espacios pero compartiendo escenario con otras personas. Por lo que hay mucha emoción y nerviosismo, pero hay un gran repertorio de música tradicional, las canciones que han compuesto, en las que van a contar sus historias, el significado del agua, el aire y la madre tierra para ellos. Y por otro parte habrá un acompañamiento sinfónico de sus cantos tradicionales y su música medicina. Será una mezcla muy bonita en la que podremos conocer más la música emberá chamí que ellos quieren compartir con nosotros. 

Luego de meses de pandemia, ¿cómo ha recibido la comunidad esta invitación de participar en la Feria de las Flores?
A.V.: En el resguardo hay una emoción impresionante, hay una ilusión, un nerviosismo también muy bonito. Fue muy complicado, ellos no tienen una conectividad como la podemos tener nosotros. La orquesta tiene dos años y ha funcionado muy poco en presencialidad. Este trabajo que vamos a presentar es de dos meses y medio, entonces hay un nerviosismo bastante alto, muchos no conocen Medellín. Sabemos que es una orquesta escuela, y que son chicos con un talento impresionante con ganas de mostrar al mundo su música y cultura. 

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