Cultura,
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Por Camila Duque

Con la reactivación económica despierta la noche en Medellín. Durante la Feria de las Flores se espera que las pistas de baile y las mesas de estos sitios clásicos vuelvan a cobrar vida. Eso sí, con todos los cuidados para evitar contagios.

Desde el inicio de la pandemia uno de los gremios más afectados ha sido el de los bares y las discotecas, pues son los primeros en cerrar cuando se avecinan picos de Covid-19. Sin embargo, en el marco de la reactivación económica, se espera que muchos establecimientos de la ciudad vuelvan abrir sus puertas, a encender la música y a apagar las luces para recibir a los turistas que se disponen a llegar a la ciudad para la Feria de las Flores. Desde la agremiación Asobares Antioquia se están preparando para garantizar que todos los establecimientos cuenten con los requisitos para operar de manera segura y así evitar los contagios.

Para ir calentando motores, aquí presentamos cómo se preparan algunos de los lugares más tradicionales en las zonas más turísticas de la ciudad.

En el Centro

En el Centro de Medellín el día se vive con intensidad gracias a las oficinas y al comercio que mantienen a las personas moviéndose de un lado a otro. Cuando cae la noche, la actividad no para y bares, discotecas y restaurantes están allí, muchos abiertos desde temprano, para recibir a todo el abanico de personajes que transitan por el corazón de la ciudad a todas horas. Uno de estos es el Salón Málaga, el tradicional bar fundado en 1957, hogar de la “vieja bohemia de café y tertulia” donde la música de antaño parece no haber pasado de moda.

“En el Málaga legitimamos la recuperación del Centro y de su vida nocturna, no solo desde un concepto de rumba, porque estamos abiertos todo el día, sino desde la cultura, como un espacio de encuentro para las generaciones”, dice César Arteaga, administrador del sitio. En ese volver a la vida, el Salón Málaga se prepara para recibir a los turistas durante la Feria siguiendo todas las recomendaciones de las autoridades, con capacidad reducida e implementos de limpieza personal, y con actividades como las tardes de bolero los jueves, los viernes de música crossover y los afamados shows de tango los sábados.

  • Otros íconos en el Centro: el bar El Guanábano, la Casa Cultural del Tango Homero Manzi

En El Poblado

Durante la última década, sector que va desde el Parque de El Poblado hasta Provenza se ha convertido en la zona de mayor concentración de hoteles, restaurantes, bares y discotecas. Allí llegan locales y extranjeros por igual a disfrutar de la noche citadina al son de todo tipo de ritmos y, aunque Medellín se ha caracterizado por ser una ciudad de reguetón, el rock tiene un oasis que ha logrado sobrevivir a la pandemia en Blue, sobre la calle 10.

Desde que las autoridades les autorizaron reabrir sus puertas, la gente ha llegado otra vez a disfrutar de las fiestas temáticas, con noches especializadas en décadas o con batallas musicales, y esperan que esta tendencia continúe durante la Feria. “Aunque tenemos un concepto diferente, somos conscientes de que nos visitan turistas de otras ciudades y ambientamos el lugar para que sientan que están en un evento especial de Medellín, manteniéndonos fieles a nuestra propuesta musical”, asegura David Vásquez, administrador de Blue.

  • Otros íconos de El Poblado: el bar El Social, el bar Berlín 1930

En la 70

Este sector de la ciudad es uno de las que más vida tiene cuando se pone el sol. A lo largo de toda la calle 70, desde la Universidad Pontificia Bolivariana hasta el complejo del Estadio, hay negocios a lado y lado que la convierten en un destino atractivo para ver y ser visto, para comer o tomar algo y ¿por qué no? para bailar hasta el amanecer. Uno de estos sitios, que además es un referente de la salsa en la ciudad, es el Tíbiri Bar. Después de sobrevivir meses cerrado por los diferentes periodos de cuarentena, el Tíbiri se prepara para cumplir su cumpleaños número 29 en agosto.

La celebración de este hito probablemente no será como lo esperaba su dueño, Hoover Roldán, pues para cumplir con todas las exigencias sanitarias debe mantener un aforo limitado. Sin embargo, ve con buenos ojos lo que se avecina para su negocio, “Los turistas están volviendo a llegar a la ciudad y ahora, aunque tenemos reducido el aforo en un 50%, la gente vuelve a bailar y a tomar cervecita”, afirma. Solo queda esperar que los 30 años de este tradicional lugar puedan celebrarse por todo lo alto.

  • Otro ícono en la 70: Melodía para Dos
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