Personajes,

Floralba y Consuelo tienen un traje para cada auto

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Estas vecinas, que no se pierden el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, participarán en la edición 24, que se realizará el próximo 10 de agosto.

La única de las Gutiérrez Maya que no ha faltado a ningún Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, desde que empezó oficialmente en 1996, es Floralba. De cada edición tiene anotado en un cuaderno el carro en el que se montó, el vestido que usó, los guantes y la cartera que combinó y el sombrero que lució. Su propósito es no repetir, aunque a veces parezca imposible.

La mayoría de accesorios y trajes son herencia de doña Elvia, su mamá. Su preferido es uno estilo sastre, si fuera por ella se lo podría siempre, sin embargo, el atuendo lo selecciona según el modelo del auto y, si no tiene, Consuelo, la mayor de sus hermanas, se lo cose.

Durante esas fechas Floralba no programa nada. “Incluso me agendaron una operación y la adelanté para enero, porque tenía que estar recuperada en agosto. Es que en mi calendario hay 2 fechas importantes en el año: el desfile y Navidad, por eso quiero que nada ni nadie interrumpa mi participación”.


Lo que más disfruta esta vecina del espectáculo es regalar sonrisas y escuchar los piropos, “sobre todo de la gente mayor, que revive su niñez al ver rodar por las calles de Medellín los vehículos que marcaron su historia”.

Pese a que a ella le gustaría ser espectadora, confiesa que por nada del mundo cambiaría la emoción de ver ese montón de personas aplaudiendo, como sí lo hizo su hermana Luz Mery, que después de 12 años de desfilar decidió no volver hacerlo, “porque definitivamente hay 3 maneras de ver el desfile: por televisión (que es descaradamente malo), montado en un carro (que se lo pierde uno todo) o saliendo a las calles (que es como se disfruta al máximo), por eso opté por esa última opción”, señala.

En el Packard 29, el Ford, MG amarillo 53, el Buick 53, el Overland 1922 y el Mercedes 53 Floralba siempre ha ido de copiloto, al igual que Consuelo, que de vez en cuando se anima a vestirse a la época. “El que maneja es mi hermano, Herman, que es un enfermo por el tema”, expresa la mayor de las Gutiérrez.

De hecho, agrega, él fue el que les transmitió esa afición, pues desde pequeño se obsesionó con el Ford 30 de don Gustavo Escobar, por eso cuando se ganó sus primeros 1500 pesos le pidió que se lo vendiera. Sin embargo, el vecino le dijo que con mucho gusto le vendía lo que quisiera, menos el carro. “Al cabo de los años logró quedarse con él y así nació su pasión por coleccionar carros clásicos y antiguos”.

Si bien estas mujeres no saben mucho sobre autos, son capaces de reconocer a simple vista su originalidad. En lo que sí son expertas Floralba y Consuelo es en elegir la pinta de todos lo que van a asistir al Desfile, de acuerdo con el auto. Lo hacen con meses de anticipación, aunque este año no están seguras si combinar el Packard 29 con un vestido de rayas verdes y blancas, pero sea cual sea su decisión, seguramente serán las más distinguidas damas de antaño.

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