Cultura,

Ellos son semilla de tradición silletera

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Mateo Robledo Yepes
@teorobledoy

Los niños de Santa Elena reciben de sus padres y abuelos el legado de tradición silletera. Crecen al lado de astromelias, hortensias, cartuchos, anturios y pompones que más tarde, si así lo deciden, cargarán a sus espaldas para conservar el principal atributo de la Feria de las Flores: la cultura silletera.  

Al llegar a la finca Chagualo la primera postal que se puede observar es a una abuela rodeada de cuatro nietos —que no superan los 10 años— jugando en el jardín de su casa. Ella, sentada en una silla, observa paciente cómo los pequeños arman aviones, barcos y personajes con un kit de Lego que pone a volar sus imaginaciones. 

Se asoma entonces, al sentir la presencia de extraños, Aristides Ríos, el esposo y abuelo. La sonrisa que se dibuja en su rostro, al recibir visitantes, es el anuncio de las historias y el recorrido para quienes vienen de lejos, esos a los que él invita a observar la pasión que toda una vida lo ha “encarretado”: las flores. 

“Es un orgullo muy grande ver todo lo que uno ha recorrido en esta vida silletera. Me tocó cargar en la espalda a mi señora, con amenaza de aborto, con machete en mano abriendo camino. Ahora ver a mis hijos y nietos en este mismo cuento es la muestra de que la palabra convence pero el ejemplo arrastra”, manifestó Aristides. 

Cinco hijos y nueve nietos son la descendencia de Arístides y Amalia quienes, durante toda una vida, encontraron el sustento para su hogar en las flores de Santa Elena. Desde el primer desfile, ese que se hizo en el 57, él ha estado participando sin falta y este año no será la excepción para llevar al hombro una silleta Tradicional. 

Pero no irá solo, lo acompañará un hijo, su nieto mayor y una de las menores, que participará por primera vez en el “Desfile de Medellín” como ella lo llama, pues en el de Silleteritos de Santa Elena ya lleva más de seis ediciones mostrando sus composiciones al público. 

Su nombre es Catalina Ríos Hincapié, tiene 11 años y después de completar las capacitaciones y el sorteo necesario obtuvo uno de los 40 puestos que se le dieron a los niños este año para participar en la categoría Infantil del Desfile. 

“Siento mucha emoción y orgullo porque allá estaré llevando una silleta Emblemática. La verdad también me da miedo porque muchísima gente me va a estar mirando y eso será algo nuevo para mí, pero esta emoción que tengo me calma los nervios”, expresó Catalina.

Su sueño es ser repostera para cautivar, con sus preparaciones, los paladares de los que serán sus comensales. Al mismo tiempo, ella quiere continuar con la tradición que aprendió de las visitas a la casa de sus “papitos”, como llama a sus abuelos Arístides y Amalia.   

En la casona y sus jardines Catalina juega con Samuel, Emanuel Ismael y Gabriela, sus primitos menores que construyen toda una flota de aviones con las fichas de Lego. La obsesión, por este medio de transporte, surgió desde que vieron pasar por su casa los modelos aéreos que participaron de la última Feria Aeronáutica internacional. 

“Yo quiero ser piloto de la Fuerza Aérea Colombiana, mis favoritos son los aviones de guerra y sueño, algún día, poder participar de la Feria Aeronáutica que pasa por mi casa”, manifestó Samuel Soto Ríos, hermanito mayor de Ismael y Gabriela, que desde que tiene un año participa del desfile de Santa Elena. Quiere volar y sentir cómo rompe el aire con las aeronaves, pero no descarta seguir cultivando la tradición que le enseñaron en casa.  

De izquierda a derecha: Freddy Ríos, Samuel Soto, Emanuel Soto, Ismael Soto, Gabriela Soto y Catalina Ríos

Y es que él, con tan solo nueve años, es una de las semillas que su abuelo, Aristides, ve con buenos ojos para mantener la cultura silletera. “Ese muchacho es talentoso y desde muy chiquito ha buscado lado para esto de las flores. Nosotros les abrimos las puertas porque en las familias es en donde se siembra la motivación para seguir no solo con la cultura silletera sino en los términos generales de comunidad y campo”, comentó el abuelo. 

Los niños siempre están rodeándolos y acompañándolos siempre por su familia en su proceso de crecimiento personal y silletero. “Por ejemplo, para el Desfile de silleteritos de Santa Elena nosotros, en la mayor parte, les ayudamos a hacer las silletas porque lo cierto es que se manipulan objetos que pueden ser peligrosos para ellos, como tijeras y cuchillos. Sin embargo, cada vez van pidiendo más cuerda y algún día serán ellos sólos quieren cargarán con esta tradición”, manifestó Mónica del Socorro Ríos, mamá de Emanuel e hija de Arístides. 

Al caer la tarde el abuelo llama a sus nietos para que le ayuden a recolectar algunas flores y ellos, entretenidos, se hacen un poco los sordos para seguir jugando con las fichas. De flores hablan poco, de hecho nunca han ido al desfile de Medellín y sólo lo han visto en ese televisor en el que cada año aparece su “papito”

Prefieren hablar de aviones mientras juegan, pero cuando desfilan con las composiciones florales al hombro se dibuja en ellos esa misma sonrisa que invade a Arístides cada vez que recorre las calles de Medellín con una silleta o cuando recibe visitantes en esa casa donde ha cultivado, cuidado y visto florecer la tradición que él mismo empezó hace más de 60 años. 

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