La Feria, Personajes

El Rey de los Gallinazos impone su vuelo en el Festival Nacional de Trova

el-rey-de-los-gallinazos-impone-su-vuelo-en-el-festival-nacional-de-trova

Por Andrés Felipe Uribe

Foto: Cortesía Festival Nacional de Trova Ciudad de Medellín. 

 

En una noche lluviosa pero muy animada, el repentismo paisa celebró el título de su nuevo heredero.

Juan David Ruiz, o el Rey de los Gallinazos, se convirtió en el nuevo Rey de la trova. En el Escenario Conexión en Plaza Gardel, los trovadores improvisaron sobre temas nacionales, internacionales, imágenes y objetos cotidianos que animaban al público a dar sus mejores arengas. Ruiz compartió tarima con Pimentón, Alacrán, Platón, Pichingo, Mecato, Corozo y Matraca, pero al final su talento fue el que más se destacó.

 

Formado en la Institución Educativa Guillermo Álzate Avendaño, este improvisador de Aranjuez se une a la lista de los máximos exponentes del arte paisa. A su lado, Pichingo se convirtió en el nuevo príncipe y Alacrán en el virrey de esta edición.

 

Conversamos con él sobre su proceso y la trova. 

 

Ha sido un camino largo para llegar hasta aquí, ¿qué significa para usted ser el Rey?

 

R.G.: Es el triunfo más grande y el reconocimiento en cuanto a estímulo que puede tener un trovador. Es un sueño hecho realidad, se luchó por él muchos años y gracias a la disciplina, constancia, dedicación y entrega cada día de mejorar y de cambiar muchas cosas de la vida es que estamos levantando un trofeo de Rey Nacional, que es para un trovador como ya ser el decano de la trova.

 

La trova ha tenido una transformación en los últimos años. ¿Para usted qué significa ser trovador hoy en día?

 

R.G.: La trova anteriormente tenía como una fachada muy extraña, que era que al trovador lo asociaban con el trago, la rumba y la vida más relajada. ¿Qué pasa? Llegan muchos entes públicos y privados y le dan un crecimiento artístico y valor al repentismo. Entonces empieza eso para arriba, ya los niños trovan, ya las mujeres trovan, mi mamá trova, mi hermana trova. Ya se volvió un auge popular muy importante y estamos orgullosos de hacer parte de él y ojalá quede un legado para la historia.

¿Y usted cómo mezcla esa tradición y modernidad de la trova en su repentismo?

R.G.: Yo le trato de dar mi toque distintivo en cuanto a mi vestuario, mi presencia escénica, mi forma de llevar la vida haciendo ejercicio porque el ejercicio es vital para usted estar tranquilo y relajado. Ahorita antes de la trova hice diez flexiones de pecho. 

¿De dónde viene el nombre, Rey de los Gallinazos?

R.G.: Eso es algo muy particular. Yo empecé a identificar el gallinazo como un apodo rimbobante, pero el gallinazo normal es el negrito el que vemos que vuela y hace círculos. ¿Qué pasa cuando se le da el nombre del rey de los gallinazo? El rey gallinazo es un ave majestuosa, bonita, exótica, incluso el rey de los gallinazos es blanco y tiene un plumaje colorido, un pico hermoso. Y cuando los gallinazos están volando en círculo porque hay carroña, ellos bajan llamando al gallinazo mayor, porque él con la fuerza que tiene en el pico puede rasgar la piel del animal para que los demás se lo puedan devorar. Hasta que no se sacie el rey gallinazo, los otros no pueden comer porque llega y los picotea o los mata. 

¿Y esa es la metáfora que usted utiliza en su trova ?

R.G: Entonces yo decidí, en la trova yo no puedo seguir siendo el gallinazo volantón, el normal. No, pongámonos el Rey de los Gallinazos.

Los trovadores de por sí tienen que leer mucho, pero usted no lo hace. ¿Cómo se prepara entonces?

R.G.: Yo no leo, pero porque no doy con la lectura, no tengo comprensión lectora en absoluto. Incluso en el colegio perdía español era por eso. Yo ganaba español porque trovaba, manejaba muy bien el léxico y con otras facilidades que tenía con el habla.

Pero entonces ve películas, escucha radio, ¿o cómo hace?

R.G.: Yo me preparo escuchando audiolibros. Yo me acuesto, pongo un audiolibro de metáforas, de consejos de monjes. Antes de acostarme los empiezo a reproducir. Y mira que eso se ve reflejado en la tarima. Yo saco unas cosas en el escenario, que yo digo yo de dónde saqué eso, si no lo he vivido ni leído, y resulta que me pongo a recordar, y claro, en el libro que escuchaba, ahí está.

¿Y tiene un audiolibro favorito?

R.G.: Los consejos del monje. Había un monje que siempre lo jodían porque le pasaba algo malo, y le decían, monje pero vea se le robaron las vacas, ya no va a volverse rico. Y el monje decía, puede ser. Después se le volaron los caballos. Puede ser, decía. O sea él siempre manejaba la tranquilidad del puede ser, y nunca terminó siendo pobre sino que antes el pueblo fue donde él para que les enseñara como manejar esa calma y esa paz. Nunca se veía afectado, porque él manejaba el puede ser. O sea él nunca dijo, estoy mal, sino puede ser. 

También hay unos reyes y maestros de la trova históricos. ¿Cuáles son su inspiración?

R.G.:Uno tiene muchos referentes, está el Cura, Minisigüi, Pucheros, Carrasquilla, o sea trovadores de antaño, que gracias a ellos uno heredó esta tradición. Uno no puede dejarlos a ellos por un lado porque sin ellos no seríamos lo que somos ahora. 

La trova se está tomando la ciudad y el departamento, ¿cómo ve el repentismo paisa en el futuro?

R.G.: Vienen muy buenos exponentes. Mujeres y niñas que para repentizar están solas. Ayer me puse a escuchar las transmisiones de la trova infantil y queda uno aterrado. A mí me gusta trovar con esos niños, porque ellos sacan las verdaderas ideas. Ellos no se preocupan por nada, ni por el público. Ellos se preocupan por disfrutar, tienen una tensión leve pero es porque el mismo adulto se las inculca. Pero si fuera por ellos, trovaban y trovaban sin necesitar un puesto solo para alegrar el alma. 

También estos espacios se están convirtiendo en un espacio de denuncia social, ¿cómo cree que la trova puede ser política?

R.G.: La trova construye sociedad, la trova es el medio de comunicación más efectivo para hacerle entender a la gente que está bien y que está mal. Nosotros tenemos el poder de la palabra para comunicarnos con el espectador. Si yo me subo allá a hablar mal del país, eso lo está escuchando mucha gente, pero no es hablar mal, sino dando un criterio personal del país, de la situación que estamos viviendo que es una realidad. Por algo los políticos siempre buscan a los trovadores en época electoral, porque somos un medio de comunicación. La trova por medio de sus arengas, estrofas, versos, líneas, cuartetas y dobleteadas impulsa a la sociedad.

Y en estos momentos más allá de la trova, ¿usted a qué se dedica?

R.G.: En estos momentos voy a comenzar a estudiar actividad física, porque empecé a tener una transformación de disciplina. Y una cosa lleva a la otra, yo ya no quiero ser solo disciplinado en el ejercicio y en el cuerpo. Yo quiero crecer más personalmente y en conocimiento. Entonces voy a estudiar y seguiré enseñando a los niños trovadores del Guillermo Alzate Avendaño o de cualquier parte que lo requiera. Yo siempre he tenido el lema de servirle a cualquiera, desde que esté a mi alcance servir. Y además mediante la trova pueden salir periodistas, cantantes, novelistas, actores. La trova tiene un campo inmenso. 

 

Compartir
shares