Cultura,

El origen de las plantas dio vida a la Tierra

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Ángel Orrego Arenas
angelor@elcolombiano.com.co

Con el nacimiento de las primeras bacterias vegetales, el oxígeno surgió en el planeta y propició la evolución.

Hace 2.500 millones de años la Tierra era un mundo en formación. Las primeras bacterias, organismos unicelulares, nacieron en medio de océanos primitivos donde abundaba el azufre. De ahí que esos primeros organismos vivos fueran anaerobios, es decir, tuvieron la capacidad de desarrollarse en un medio sin oxígeno.

Así lo expuso Amalia Díaz, directora del Herbario Federico Meden Bogotá (FMB) del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

Posteriormente, algunos de estos especímenes ascendieron de las profundidades marítimas para sacar provecho de la luz solar, medio a través del cual fabricaron su alimento y surgió el proceso que hoy se conoce como fotosíntesis. Esta nueva característica dio como resultado la aparición del oxígeno en la Tierra, elemento vital que permitiría más adelante la proliferación de la vida.

Alberto Aparici, doctor en física de la Universidad de Valencia, España, y divulgador científico, explicó en un artículo publicado en 2017 en el diario El Confidencial, que se han encontrado rastros de azufre en el análisis de rocas antiguas, lo que indica la presencia de radiación ultravioleta en la Tierra y, a su vez, la ausencia de la capa de ozono.

Los registros son definitivos: la mayoría de la vida moderna habría muerto asfixiada en las primeras atmósferas de la Tierra”, sentenció Aparici.

Salida del mar

Con la acumulación paulatina de oxígeno en la atmósfera, las plantas encontraron un ambiente propicio fuera del mar e iniciaron su colonización de la superficie terrestre: proceso evolutivo que comenzó a darse hace 470 millones de años, aproximadamente.

Sin embargo, a pesar de que en terreno firme gozaron de abundante luz solar, el agua era limitada.

Desarrollaron sistemas pluricelulares más complejos y se especializaron en tejidos como raíces para anclarse y para tomar agua de la tierra, por ejemplo.

Como había tanta radiación, las plantas no podían darse el lujo de perder el agua. Por ello adquirieron una cutícula en las hojas, que fue como una capa grasosa que impidió la pérdida del líquido”, dijo la directora del Herbario.

Más adelante aparecieron los estomas, que son pequeños poros presentes en las hojas que regulan la toma y la pérdida de agua.

La flor, un éxito

En 2016, investigadores del Real Jardín Botánico de Kew, al sudeste de Londres, Inglaterra, hicieron público un estudio genealógico de las plantas a partir del cual recrearon un modelo digital de la que sería la primera flor que existió.

Según los expertos, este primer individuo (de pétalos blancos sobrepuestos) habría surgido hace cerca de 130 millones de años.

Esta innovación natural de las plantas no fue más que un producto para agilizar el proceso de reproducción y su expansión en el territorio. “El desarrollo de la flor fue una estrategia exitosa en el sentido de que se pudieron reproducir mucho y lograron abarcar prácticamente todo el planeta”, precisó Díaz.

Por su parte, Fernando Alzate Guarín, docente del Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia, subrayó que aunque la flor estuvo concebida para que el viento fuera quien transportara el polen para su reproducción, más adelante reclutaron de forma masiva a los animales como mediadores de este proceso.

No tenía sentido que una planta gastara un montón de energía construyendo pétalos coloridos y aromáticos para conquistar el viento, porque el viento no hay que conquistarlo. Mientras que para atraer a un insecto o un mamífero sí es necesario ser llamativas”, comentó.

Hoy podemos observar especies de orquídeas que asemejan a la perfección la forma de una abeja hembra. Así, el abejorro intenta copular con la flor, siendo capturado como un transportador de polen.

Variaciones y diversidad

A través de la historia las plantas acumularon variaciones evolutivas que llevaron a la creación de un grupo particular conocido como las angiospermas, que son, en esencia, las plantas con flor.

En la actualidad, ellas pueden tener entre 280.000 y 300.000 especies, logrando colonizar todos los ambientes de la Tierra. “El dominio como tal de las angiospermas es concordante con el fenómeno de extinción masiva, que se produjo luego del impacto del meteorito en la península de Yucatán (México), hace 65 millones de años”, añadió Alzate.

De acuerdo con un estudio publicado en 2011 por la Universidad de Hawaii, EE. UU., se calcula que existen en el mundo 8,7 millones de especies de plantas (marinas y terrestres). Sin embargo, de esas solo se han identificado 1,3 millones, por lo que un 85 % de la vida vegetal aún está por descubrir.

PÁRAMOS, ECOSISTEMAS JÓVENES Y DIVERSOS:
Surgidos hace tres millones de años, los páramos aún son ecosistemas jóvenes en el ámbito evolutivo. Poseen gran riqueza ambiental y amplia biodiversidad. Desde especies endémicas como los frailejones (plantas productoras de agua y que solo crecen 1 centímetro por año), hasta pumas en algunas zonas. La razón es porque, durante años de existencia, no fueron ecosistemas estáticos. En el pasado hubo mayores glaciaciones en las montañas, por lo que los páramos no se desarrollaban en las cumbres de las mismas. Este factor permitió la comunicación entre muchos de ellos, lo que propició el movimiento de especies y el eventual enriquecimiento de fauna y flora.

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