La Feria,

Desde EE.UU. llegó un chileno a participar

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Ángel Orrego Arenas
angelor@elcolombiano.com.co

Con un Chevrolet Camaro de 1978 vino Ignacio Gordillo a Medellín para desfilar en este evento de la Feria de las Flores.

Lo compró en una venta de remate en internet, lo trasladó 4.000 kilómetros de una ciudad a otra y en ningún momento lo vio personalmente. Así fue como Ignacio Gordillo Aranada compró su auto antiguo: un Chevrolet Camaro de 1978 color negro y que tiene todas sus piezas originales.

Es chileno, toca la batería y tiene 36 años. Ingeniero de profesión, gerencia un grupo inmobiliario en su país.

Según contó, la idea le surgió luego de venir a la Feria de las Flores en 2011 cuando vio el Desfile de Autos Clásicos. “Lo único que quería era algún día, como sueño, participar desfilando en algún carro en esta feria”, expresó.

Este año, dijo, se dieron todas las condiciones para venir: tenía el carro, el tiempo y pudo calcular a la perfección el viaje de Estados Unidos desde mayo. Además, durante ese mes también realizó su postulación y el pago para participar en el desfile.

No vivo en Estados Unidos pero fui a recoger el carro e hicimos todo el viaje por Latinoamérica. Manejando fueron 33 jornadas, pero en total fueron 60 días de viaje”, explicó Gordillo.

El único incidente que tuvo durante su travesía, relata, fue en México, cuando una roca se desprendió de la carga de un camión y ocasionó una pequeña grieta en el parabrisas del carro.

Cuando llegó a Panamá, embarcó el carro hasta Cartagena y continuó su recorrido por otras ciudades.

Para llegar a tiempo al Desfile condujo incluso por carreteras destapadas, desde Villavicencio hasta Medellín, durante tres días seguidos.

Ignacio Gordillo junto a su novia colombiana, Daniela Santos, durante el Desfile.

 

Lo compró a ojo cerrado

Desde Chile, Gordillo compró y pagó el Camaro por la página de compras online eBay. Tenía un garage en California, por lo que debió trasladarlo desde New Jersey, que era donde se encontraba el vehículo.

Todo lo coordiné por Whatsapp y Google. Nunca vi el carro, lo compré con los ojos cerrados pero confiando en que el vendedor me iba a entregar lo que era en las fotos”, afirmó.

Al verlo por primera vez resultó ser incluso mejor de lo que imaginó, con todas sus piezas originales y mecánicamente impecable.

Los rines, el motor, el sistema eléctrico y hasta la tapicería permanecen intactos.

Recién comprado contaba con 34.000 millas de recorrido. Ahora, las carreteras latinoamericanas han aumentado ese número a 42.000, “pero es como andar en un carro nuevo de 40 años atrás”, dijo.

Se declara fan de Medellín y no tiene reparos en expresar su encanto. Afirma ser un apasionado y admirador de la cultura paisa, por lo que se quedará durante un par de semanas tras terminar la Feria.

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