La Feria,

Déjese deleitar por las fincas silleteras

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Por Andrea Rendón

Por medio de los aromas, los colores y la tradición, aprenda sobre la cultura silletera.

Tras un recorrido de una hora y 15 minutos se encuentra la vereda Piedra Gorda y allí, en medio de grandes zonas verdes, está  la finca “El Cerezo”, donde tres niñas y una mujer vestidas de campesinas (el traje que utilizan siempre cuando hay turistas) en la entrada le dan la bienvenida a las personas que buscan conocer más sobre los silleteros de Santa Elena. Esta es una de las 13 fincas silleteras autorizadas para hacer recorridos.

La mujer es Gloria Inés Alzate, tiene 35 años, piel blanca,  pelo negro y sus manos ajadas reflejan años de trabajo con las flores. Parece tímida, habla lo estrictamente necesario y nunca tutea.

Al llegar, lo primero que se ve es una casa roja, amplia, rodeada de jardines y de plantas sembradas en tierra y en materas que adornan la entrada. Se ven Girasoles, margaritas, rosas, bailarinas y orquídeas, entre otras, que se cultivan durante el año mientras llega su momento más importante: desfilar en Medellín en el mes de agosto. 

Esto es lo que sucede normalmente, pero el año pasado por ejemplo, no hubo recorrido. Gloria cuenta que por la pandemia pensaron que la Feria de las Flores no se iba a realizar, pero cuando les dijeron que las silletas sí se iban a mostrar, corrieron con los preparativos, comenzando por seleccionar las flores más coloridas para las silletas, luego, pensar en el diseño o frase que tendrían y finalmente, elaborarlas, un proceso que puede tardar días, cuando no se trata de las tradicionales que solo pueden armarse con un día de anticipación para que las flores no se marchiten. 

La pandemia cambió mucho la dinámica en estas fincas, pues en años anteriores se preparaban para recibir cientos de turistas. Antes, podían permitir en cada recorrido alrededor de 50 personas, pero ahora, solo reciben 20, para cumplir con los protocolos de bioseguridad.

Por 18.000 pesos los turistas pueden ingresar y conocer más sobre los silleteros. Sin embargo, si desean tener una experiencia completa que incluya un almuerzo típico, como la bandeja paisa, cuesta 30.000 pesos y si van más de cinco personas al recorrido, Gloria hace un descuento.

El recorrido comienza adentrándose un poco más por los grandes jardines. Allí, Gloria habla sobre los “pioneros”, aquellos que comenzaron con la tradición silletera y que siguen presentes en las nuevas generaciones. Menciona que sus hijas se emocionan poniéndose el traje típico, buscando las flores o recibiendo personas en su casa. 

Gloria hace parte de la familia Alzate, conformada por seis hermanos y 15 nietos que trabajan en familia en función de la finca. Los mayores son los que se ocupan del cultivo, los cuidados y el trato a las flores, los demás las venden en la Placita de Flórez o atienden a los turistas.

Adentro, en la casa de Gloria, se puede ver un jardín enorme que se encuentra con escaleras y senderos que cuentan historias sobre los años que llevan armando las silletas, un arte del que las familias de Santa Elena se sienten orgullosas, porque allí en ese territorio de clima frío es donde florece Antioquia, en cada una de las veredas del corregimiento.

En este espacio, Gloria muestra orgullosa unos gallardetes, los reconocimientos que reciben los silleteros cuando quedan finalistas en alguna de las categorías. “Para nosotros es un orgullo muy grande tenerlos porque es un gran logro y esperamos este año traer otro a la casa”.

Quienes quedan finalistas no solo reciben el gallardete, también tienen una compensación económica y pueden recorrer otras ciudades de Colombia y del mundo, mientras portan su silleta o le enseñan a otras personas cómo elaborarlas.

“Para nosotros la mejor época del año es esta, uno siente una alegría muy grande en el corazón”, dice Gloria mientras enseña unos libros sobre la Feria de las Flores. Ella cuenta que le gusta leerlos de vez en cuando para aprender cada vez más cosas y podérselas contar a los extranjeros. “Uno no sabe todo, pero mi papá por ejemplo, no necesitaba libros, todo esto lo vivió”, cuenta mientras señala un dibujo que habla del origen de la silleta.

Y es que no siempre se cargaron en las espaldas para mostrar la belleza de las flores que se cultivan en el territorio. En sus inicios se utilizaban para transportar a los más pudientes. Para ellos elaboraban una caja de madera, que cargaban en los hombros para llevar personas, frutas, verduras, flores y lo que fuera necesario, “eso era algo común en esa época, y lo hacían descalzos”, explica Gloria.

Hoy en día, esto ya no es un medio de transporte, pero cada año los silleteros de Santa Elena cuelgan en sus hombros arreglos florales que pueden llegar a pesar más de 100 kilos, para mantener viva una tradición porque “cuando pasa un silletero es Antioquia la que pasa”.

 

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