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Amar es conservar: historia de un apasionado por las orquídeas

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Por Maria Paula Hernández

Hace 15 años este fotógrafo se enamoró de las orquídeas y se propuso proteger sus hábitats para que puedan florecer en libertad. 

Para encontrar una nueva orquídea en medio del bosque, tal como en casi todas las historias de amor, se necesita una mezcla de conocimiento, paciencia y suerte. Caminar durante días hasta identificar entre el verde espeso una pinta de color especial, una anatomía particular: que el tiempo de la planta coincida con el de su buscador. “Llegar a un lugar y ver una flor abierta que uno no sabe cuánto tiempo lleva ahí y qué vicisitudes ocurrieron para que sucediera. Eso me parece impresionante”.  

Mientras la pantalla de su computador se llena de imágenes de orquídeas, Luis Pérez Arcila recuerda la primera vez que hizo una expedición en su búsqueda. El camino por el bosque de la Cuchilla Tagama en El Retiro era conocido, pero nunca antes lo había recorrido con ojos de orquideólogo. Su amigo Sebastián Vieira le explicaba cómo identificarlas y él las iba fotografiando cuando encontraron un par de especies poco comunes. Las enviaron a revisión y dos años después recibieron la noticia de que una de ellas nunca antes había sido bautizada. Su nuevo nombre: Penducella vieira-perezianus 

“Ahí sí quedé matriculado”. En 15 años, la especie que descubrieron ha tenido otros 13 nombres diferentes hasta recibir el de ahora, Andinia vieria-pereziana, por reorganizaciones en el sistema de taxonomíaEn cuanto a Luis, le bastaron solo algunas expediciones más y esa noticia para convertirse en lo que él llama un “orquidiota”: perder la cordura por el amor a las orquídeas.

En su monitor brilla una fotografía de la andinia bautizada con su apellido cuando recibe una llamada. Acaba de llegar su pedido de sustrato de pino patula en el que siembra algunas de sus orquídeas. “Solo algunas”, cuenta, porque en su mayoría las flores que cuida nunca fueron extraídas de la montaña. Junto con algunos amigos conformaron hace años la Corporación Salvamontes y han adquirido ya 500 hectáreas de bosque en la zona La Cuchilla, ubicada al Occidente del departamento entre Jardín y Támesis. El terreno está denominado bajo la modalidad de reserva dentro de un distrito de manejo integrado declarado por Corantioquia.

En este bosque y en otras áreas de reserva del país, Luis se dedica al registro de las orquídeas en su estado natural. Realiza expediciones de varios días fotografiando especialmente este tipo de flores, pero también aves, hongos, insectos. “De pronto uno se encuentra a un par de seres humanos y resulta que están estudiando moscas, libélulas o ranas. Conoce uno un montón de gente y empieza a cruzar información”. 

Junto con su grupo de estudio, han descubierto así ya unas 30 especies de orquídeas que están en proceso de cumplir con los protocolos de registro que exige la comunidad científica. “Determinadas y descritas van cinco”. El objetivo de todos los esfuerzos es apuntarle a la conservación y generar información que permita salvaguardar la diversidad de estas plantas en el país.

Visitar en vez de capturar

“En la vida de uno como colombiano siempre ha habido orquídeas. De alguna manera uno siempre ha estado expuesto: que la flor nacional, que en la casa de los abuelos, que la finca, siempre ha habido una orquídea y se vuelve parte del paisaje”.  

Estamos habituados a ellas tal vez sin percibirlo, pero no es gratuito. Con 4.270 especies Colombia se sitúa como el país con mayor diversidad de orquídeas registradas, de las cuales 1.572 son endémicas. Su ubicación en la zona ecuatorial y el amplio margen de climas y altitudes proporcionan las condiciones ideales para el crecimiento de este tipo de plantas. 

Por eso respetar su hábitat es tan importante. Extraerlas para coleccionarlas, explica Pérez, altera el equilibrio de los ecosistemas, en los cuales la orquídea es un importante indicador biológico. “El mejor método de conocerlas es in situ, ir hasta donde ellas se encuentran e intentar proteger estas áreas”. En la reserva de Salvamontes, por ejemplo, las cámaras trampa han encontrado familias de osos de anteojos, pumas y venados, lo que demuestra que salvaguardar a las orquídeas favorece ecosistemas enteros. 

Además salir a andar en búsqueda de orquídeas, cuenta, es todo un placer. “Son impresionantes. Encontrarse uno en eso en plena montaña es una locura”. Desde pequeño hacía largos periodos de exploración junto a su padre, y en la adolescencia solía montar en bicicleta y tomar fotos por entre las montañas, guiado por su GPS. El siguiente paso hacia la pasión por las orquídeas se dio naturalmente.

“Desde lo gráfico me interesé en sus formas, las empecé a dibujar y fotografiar, hasta que empezamos a trabajar en el tema de la conservación”: esfuerzos que buscan contrarrestar el efecto que sobre estas flores está teniendo la ampliación de la frontera agrícola por ganadería, cultivos ilícitos, quemas o urbanización. 

No sabemos todo lo que tenemos”. El mayor número de registros ocurren cerca de grandes ciudades como Medellín o Cali porque es donde hay más investigadores, pero en zonas aisladas hay muchas especies por encontrar, explica. “Según algunos modelos, en Colombia podemos llegar a tener 12.000 especies de orquídeas en total. Es decir, aún habría 8.000 especies por determinar y reportar”.

En Salvamontes, cuenta, se encontró una variedad en estado crítico de conservación: solo ha sido registrada en un árbol que tiene 250 unidades. “Si se cae ese árbol se pierde esa especie. Lo estamos investigando para ver qué es lo que tiene tan especial. Contamos hoja por hoja, flor por flor. Estuvimos ocho días sentados allí debajo”. 

Para cultivarlas en el jardín

Aunque lo ideal es preservar su hábitat natural, tener orquídeas en casa sin generar mayores afectaciones es posible. La primera recomendación: no comprarlas en la calle sin conocer su lugar de procedencia. 

“Lo primero que hacemos es matarla porque no sabemos si viene de clima frío, cálido, tierras bajas o altas”. 

Luis recomienda comprarlas utilizando el directorio de cultivadores de la Sociedad Colombiana de Orquideología, para asegurar que tienen los permisos necesarios, que se implementan buenas condiciones fitosanitarias y que se utilizan laboratorios de reproducción in vitro. “La idea es apostarle a un juego limpio. No comprarlas en la esquina o arrancarlas de la montaña”.

Para los enamorados de las orquídeas una invitación: del jueves 12 al jueves 19 de agosto se celebrará la exposición “El Vásquez se viste de flores" en el clásico edificio frente al Parque de las Luces.

Además, InSitu Expeditions, empresa de la que hace parte Luis, realiza recorridos de reconocimiento de orquídeas cerca de Medellín, Bogotá o Cali. Su duración puede ser de uno o varios días, o hecho a la medida si la idea es conocer una variedad específica. 

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