La Feria,

A defender el premio Absoluto

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Ángel Orrego Arenas
angelor@elcolombiano.com.co

Orlando Grajales, máximo ganador del Desfile de Silleteros 2018, espera mantener la corona.

Nueve premios ganó durante las 35 ediciones del Desfile de Silleteros en los que cargó sin falta su silleta, pero no había visto, nunca, un primer premio. Mucho menos el Absoluto, que es el galardón más preciado y para el que se preparan durante todo el año. Su madre le decía palabras reconfortantes ante la búsqueda incansable de un reconocimiento que, según ella, no tardaría en llegar.

No fue sino hasta 2018 que Orlando Grajales Atehortúa, campesino de la vereda El Llano del corregimiento de Santa Elena, levantó sus brazos en júbilo cuando se conoció la decisión del jurado que lo coronaba como ganador Absoluto. Una silleta Monumental con 60 variedades de flores le valió para consagrarse y ser el primero de su vereda en alcanzar el título.

Grajales describe con emoción la euforia colectiva que vivió su familia, amigos y vecinos. “Hicimos una caravana de carros desde la carretera principal hasta mi casa y me tenían preparado un sancocho y un trío musical para recibirme”.

Le dedicó el triunfo a su madre, la que le levantó el espíritu durante tanto tiempo y lo impulsó a continuar con su esfuerzo, pero que en el momento que su hijo alcanzó la cumbre, ya no estuvo con vida para presenciarlo. “Lástima que no le tocó a ella”. Sin embargo, para su familia y su negocio, que son las flores, ganar el Desfile ha representado más que solo celebraciones.

El negocio creció

A Orlando el premio le ha traído aprendizaje. Cuenta que gracias a ello ahora sabe más sobre el cultivo de las flores, su comercialización y ha entendido el compromiso que tiene como silletero ante diferentes gremios.

Me relacioné con mucha gente que no conocía en el campo de la comercialización y me di cuenta del valor que tienen en el exterior las flores producidas en Santa Elena”, resaltó.

Dos veces a la semana se dedica a comerciar sus flores en la Placita de Flórez, vive de eso. Surte algunos puestos en el cementerio Campos de Paz y vende al menudeo los sábados.

La gente ya lo reconoce a uno y he vendido tremendamente este año. Todo el mundo me compra las flores porque dicen que comprarle al ganador Absoluto es una sensación hermosa”, expone feliz, mientras sus ojos, brillantes, dejan ver el orgullo que aún le produce su logro.

Su tiempo libre lo ha dedicado a estudiar las plantas, pero sobre todo los colores de las flores y sus significados. Dice que ellas son vida y significan mucho si la persona las sabe apreciar.

Orlando Grajales durante su coronación como ganador Absoluto en 2018.

Orlando Grajales durante su coronación como ganador Absoluto en 2018.

Listo para sostener el título

A pesar de que el Desfile es hoy, desde el martes Orlando ya tenía listo el diseño de la silleta en su mente.

El viernes empezó a ubicar el follaje (ramas y hojas de plantas que adornan) y solo desde el sábado en la mañana inició la disposición de las flores, que son muchas. El trabajo lo terminó en la madrugada del domingo, casi a las 4:00 a.m., hora de recogida que dispone la organización. O eso fue lo que calculó cuando contó la historia. Así de exacto era su plan.

Estoy muy tranquilo porque sé que los trabajos que he realizado durante el año han sido exitosos. Me tengo mucha fe porque quiero hacer mi silleta quizá mejor que la del año pasado”, explica con seguridad.

Para que quede bien, según él, debe pesar más de 100 kilos. Peso bastante considerable si se tiene en cuenta que es mayor a su peso corporal y que con esa carga a cuestas tendrá que caminar cerca de 2,5 kilómetros sobre el pavimento hirviente de una tarde de domingo en el corazón Medellín.

Las flores deben verse vivas, muy bien hidratadas y, estéticamente, estar lo mejor presentadas posible para la hora que el jurado llegue.

Estoy muy preparado psicológicamente porque uno sabe que al frente tiene 500 silleteros. Yo quiero a todos mis compañeros y este título me lo he gozado con todos”, añadió Grajales.

Hoy será su vez número 36 caminando por las calles con su silleta a cuestas y espera seguir haciéndolo hasta el fin de sus días. Mientras tanto, lo suyo es soñar con repetir premio.

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