Cultura,

24 años rodando en este desfile

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Por Valeria Murcia Valdés

Cuando Herman Gutiérrez era apenas un jovencito de colegio, subía una empinada colina por Castropol en su bicicleta, cada que podía, para tener un vistazo de un carro que le fascinaba. Llegaba pedaleando desde Belén Rosales.

Quién diría que años después lo manejaría por las calles de Medellín y Envigado en el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos en más de una ocasión, pero pasó tiempo antes de que eso sucediera.

Corría la última parte de la década de los sesenta y él le pedía permiso al jardinero de esa casa en Castropol para asomarse. Entre el jardín veía un Packard azul de 1929, un automóvil que pasó de conductor en conductor durante años. Primero llegó al país desde Estados Unidos y su primer dueño fue la Arquidiócesis de Medellín. El auto fue comprado para que el arzobispo Manuel José Caicedo lo pudiera usar.

Después, la institución lo vendió a un hombre de Marinilla que lo tuvo por poco tiempo. El carro rodó luego hacia La Ceja y su dueño, un señor de nombre Eleazar, lo tuvo bajo su cuidado por varias décadas. En ese lapso de tiempo, en el que ese automóvil anduvo por el municipio, “algunas veces sirvió de transporte para los músicos que los adinerados contrataban cuando querían llevarle serenata a sus esposas”, dice Gutiérrez, su actual dueño.

Se le llama “siete puestos” porque se puede acomodar su silletería para abrirle espacio a otros dos lugares. Lo cual, por supuesto, era una ventaja para esa faena en La Ceja.

El Packard pasó luego a ser conducido por un coleccionista en Medellín, Luis Fernando Hoyos, el hombre que vivía en la casa en El Poblado, la que Gutiérrez visitaba con tanto anhelo. Le perteneció luego a otro hombre, Guillermo José Jaramillo. Y fue tan solo años después, habiendo comprado otros carros, que ese niño en bicicleta logró cumplir su sueño y aceleró por las calles.

Ir acelerando el sueño

“Esa pasión es desde siempre”, cuenta. Jugaba con carritos antiguos desde pequeño, pero señala que no tuvo ninguna influencia familiar. “Mi papá escasamente sabía qué era una llanta”. Sus abuelos le dejaron un ahorro para cuando lo necesitara. Fueron 15.000 pesos (en los setentas), con los que compró su primer carro, que no fue el Packard, sino un alemán de marca Opel Kapitän de 1953.

Ese fue su comienzo, pero se encantó con otro muy pronto: era un Ford militar hecho en la época de la Segunda Guerra Mundial. Le pertenecía a uno de sus primos y le propuso hacer un intercambio. Su primo le pidió 10.000 pesos más para entregárselo. Logró conseguir el dinero prestado y aún recuerda la tarde del 13 de marzo de 1972 en la avenida Carabobo con la 33, porque ese fue el día en el que se fue andando en su Ford.

recorrido Desfile Autos Clásicos

Continuar la tradición
Este año, Gutiérrez y su primer amor automovilístico, el Packard, ya han participado en 14 desfiles este año. Este sábado volverán a salir juntos en el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos. Él, quien también dirige el Museo del Transporte Fundación, no se ha perdido ninguna de las 24 ediciones que se han hecho del evento y ha sido uno de sus principales organizadores.
En esta oportunidad, su hijo manejará otro Ford, pero de 1930. Es el tercero que compró Gutiérrez y es con el que se fundó el Club de Autos Antiguos de Medellín. Fue otro de esos tantos coches que él esperaba ver con ansias cuando era muy joven. Lo compró a comienzos de los ochenta por 230.000 pesos, con una deuda de por medio, pero lo consiguió.
Estos dos rodarán en el desfile este año y sus pilotos se vestirán, como cada año, con vestimenta de la época en la que cada carro fue creado. Por ejemplo, la pinta del Jeep es un traje militar.

Tanqueados de gasolina e historia, estas reliquias de cuatro ruedas andarán por la Avenida Regional saludando a adultos y niños. Serán ellos, seguramente, los espectadores, quienes ahora observarán fascinados porque quizá sueñan con ser quienes manejen esas máquinas algún día. De pronto así sea, porque esos carros quieren seguir andando por otro largo rato.

También es organizador

Este evento, desde su primera edición, es organizado por tres clubes: el Autoclub Antioqueño de Antiguos y Clásicos (Acla), el Clásicos y Antiguos de la Montaña (Clam) y el Automóvil Club de Colombia, seccional Antioquia (Acc). Herman Gutiérrez hace parte de este comité organizador que este sábado tendrá a 300 automóviles rodando por la ciudad. Uno de los beneficiados por la consecución de recursos en el desfile es la Fundación Santiago Corazón.

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