La Feria,

La Plaza Gardel reúne la felicidad de la Feria de las Flores

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Daniel Cardona Henao

danielch@elcolombiano.com.co

A Marina Violeta Palacios se le nota el exceso de sol en la piel. Se quemó en la tarde del domingo, buscando sin fortuna un lugar para ver pasar a los silleteros. No lo consiguió. Así que decidió aparecerse en la mañana del lunes por la Plaza Gardel, donde se exhiben todas las silletas participantes.

Ella, que vino con su esposo desde Perú, agradece la oportunidad de contar con un espacio abierto al público para observar más en detalle el trabajo de los campesinos, aunque ellos ya habían visto el método de elaboración por su visita a Santa Elena.

A la misma velocidad con la que cuenta que pasó por el corregimiento, degustó la bandeja paisa, se disfrazó de silletera y bailó como ninguna otra, ojea cada una de las flores que componen estas obras de arte. “La verdad que esto solo puedo ser una creación de Dios… y bueno, de los campesinos que tienen ese sentimiento lindo por sus tradiciones”, declara la esposa de Luis Caro Villota, un amazónico que agregó que este tipo de trabajo con las plantas no se ve en otro lado del mundo.

El mismo sentimiento de gratitud por la exposición lo expresaron “Tola y Maruja” —como se hacen llamar Maria Inés y Elvira Basto—, quienes están desde el 26 de julio disfrutando por primera vez de la celebración y llegaron desde Bogotá.

“Ayer estaba haciendo demasiado calor y estábamos lejos de las vallas, entonces no pudimos ver y, además, el tumulto era abrumador, por lo que decidimos ir al Pueblito Paisa… por eso, que haya este espacio para ver el trabajo de esos tesos es muy importante”, describe Maria Inés, la mayor del dúo de hermanas.

Al igual que los peruanos, este par de capitalinas estuvo en la mayoría de eventos de la Feria y hacen un balance de absoluta felicidad por la forma en la que es concebida, pero, sobre todo, por la calidez de la gente. Y en esa actitud de bondad resaltan el interesante trabajo que hacen los silleteros, algo que simplemente las deja perplejas.

“Es increíble el esfuerzo sobrehumano que hacen por vendernos un mensaje y, sobre todo, cargar un mensaje de 110 kilos (lo que pesan las silletas monumentales) para la sociedad”, declara Elvira, a quien todavía le queda una semana en la ciudad para seguir disfrutando junto a su compañera de aventuras.

En este lugar, que sobre las 11:00 a.m. del lunes se encontraba con gran afluencia de público, no solo llegaban adultos mayores, sino que estaba la alegría de los más jóvenes, quienes apreciaban la labor de los silleteros.

“La verdad que es muy lindo ver cómo los silleteros logran hacer esto, son obras de arte”, resalta Julián, un alumno de la Institución Educativa Prados Verdes, que acudió a ver la muestra con sus compañeros.

Otra de las especificaciones del sitio, que en una tarima tiene las silletas ganadoras del Desfile, es que las personas que no se han podido fotografiar con estas podrán hacerlo hasta el miércoles 15 en la Plaza Gardel, uno de los tantos escenarios que tiene enamorada a la pareja peruana, quienes a su vez extienden la invitación para regodearse con la mística del evento. “Por mí me las llevaría todas para Lima”, puntualiza Marina.

 

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